Catedral de Burgos: Joyas del Transepto

Una vez hemos terminado de repasar las capillas que alberga la SEO, procedemos a adentrarnos en algunas joyas arquitectónicas y escultóricas que faltan aún por mencionar en su interior. En esta ocasión nos detendremos en dos espacios que alberga el transepto, donde seremos partícipes de la belleza que este templo esconde en cada uno de sus rincones.

Portada y puertas del claustro alto

Siendo reflejo del gótico de la catedral de Reims, se llevó acabo hacia el año 1260. En la piedra se observa la pintura original, posible obra del maestro Enrique. En los estribos, encontramos dos pares de estatuas casi de tamaño natural con representación simbólica: a la izquierda la anunciación del Ángel a la Virgen y a la derecha los profetas David e Isaías, profetas que anunciaron el misterio.

Justo encima, nos topamos con tres arquivoltas que enmarcan la escena central: la primera (de fuera hacia dentro) está compuesta por ornamentos naturales, la segunda y la tercera poseen personajes sedentes pertenecientes al Antiguo Testamento y relacionados con la genealogía humana de Cristo.

El tímpano, por su parte, representa la escena del Bautismo de Jesús en el río Jordán. Observamos una paloma blanca que desciende sobre la cabeza de Jesús, quedando San Juan Bautista a la izquierda y un ángel con la túnica de Cristo a la derecha. Detrás de estos, vislumbramos un conjunto de personas que esperan a ser bautizadas.

Ya en las puertas de madera de roble, observamos las figuras de San Pedro y San Pablo que custodian las dos puertezuelas de acceso al claustro. En el parteluz, podemos encontrar una pequeña talla de la Virgen y en los paneles superiores, se escenifican dos entradas triunfales de Jesús: la entrada a Jerusalén, y al “seno de Abraham”. Junto a estos, se encuentran algunos relieves de los evangelistas y sus símbolos, apóstoles, profetas y otros santos.

Escalera Dorada

Para salvar el desnivel que existía entre el plano de la nave y la puerta “alta”, existía una escalera que fue derribada hacia el año 1516 por orden del obispo Rodríguez de Fonseca, debido al uso que le daban algunas personas como forma de atajar a través del templo para llegar a la parte alta. A pesar de ello, tres años después presentó al cabildo un proyecto para construir una nueva esclera interior conforme a la idea de Diego de Siloé.

La escalera actual data del año 1523, aunque no estuvo totalmente terminada y pagada hasta el año 1526. Esta escalera consta de 39 escalones y comienza con cuatro de ellos curvos a los que siguen otros nueve rectos. Después existe un pequeño rellano que alberga un arco de medio punto bajo el que se sitúa una pintura sobre la resurrección de Cristo. Desde aquí, la escalera se bifurca en dos brazos gemelos que se separan hasta un nuevo rellano en cada lado. Después vuelven a converger en un rellano final.

Al principio de la escalera, podemos ver una gran barandilla pétrea y ornamentada que flanquea los primeros escalones hasta el primer rellano. Después, la barandilla pasa a ser de hierro y profusamente ornamentada con adornos dorados (de ahí el título de Escalera Dorada). Esta ornamentación la forman peces fantásticos, flores, cabezas de ángeles y bichas erguidas con medallones. Finalmente, en la barandilla frontal del último rellano, destacan los dos medallones de San Pedro y San Pablo.

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