Los Comesueños

Muchos de los que ya me conocen saben mi pasión por la literatura desde que tengo memoria. Esto me ha llevado a interesarme por la labor del escritor y la influencia que tienen sobre él las idílicas musas. Con el paso de los años han tratado de convencerme sobre su dificultad técnica con algunos comentarios como: “para escribir un bestseller hay que leer bestsellers”, por mucho esfuerzo que le pongas jamás te harás famoso con tu escritura” o “deja de idealizar y soñar con ser escritor y haz algo serio en la vida”. Lamentablemente para esas personas, jamás me he rendido en este sueño y no tengo pensado hacerlo.

Para los que me intentan atacar con el primer comentario, simplemente decirles que para escribir no hace falta ser un erudito o gran lector, lo que hace falta es tener algo interesante que contar y, para ello, mucho camino vital recorrido y mucho por recorrer. Este comentario es el típico que esputan aquellos que un día se sentaron delante de un escritorio después de mucho leer y escribieron una historia similar a las que han leído en sus grandes bibliotecas, sin tener ni idea de cómo empatizar con sus propios personajes.

Por otro lado tenemos aquellos que vienen con ese segundo comentario que se puede resumir en “tú no vas a llegar a nada”. Estas personas, que por desgracia abundan en esta vida, son aquellos que pusieron todo su interés en hacerse famosos con la escritura, pensando que este oficio estaba chupado y que se podía realizar en treinta minutos delante de un ordenador, y se toparon con las complejidades de todo escritor como la sequía de ideas, la síntesis exagerada en el relato o la falta de sincronicidad de las acciones. También están aquellos que simplemente se dedican a tirar por tierra los sueños de los demás. Estos no merecen interés alguno.

Y finalmente están aquellos que consideran el oficio como algo absurdo, dando más importancia al dinero o a la supuesta seriedad que tienen unos oficios sobre otros. Estas personas no suelen tener hábito lector. De hecho, muchas de esas personas no son conscientes del contenido de muchos de los libros que tienen en su casa, simplemente los tienen porque sirven para decorar o porque creen que poseer ciertos títulos les hará verse más inteligentes e interesantes de lo que son.

Ante todo esto, te recomiendo que no les prestes ni atención ni tiempo a estas personas. Piensa que, sea cual sea tu sueño, consta de una meta y unas dificultades que vas a tener que afrontar tú mismo y nadie más, y es por eso que lo que digan los demás no debe hacer que renuncies, porque esta gente viene y va y se suele dejar llevar por la corriente. No está tan mal ser parte de ese pequeño tanto por ciento que nada contracorriente; es complejo, pero se gana mucho más de lo que se pierde.

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